Europa celebraba ayer el 80 aniversario de la liberación de Auschwitz, uno de sus fundamentos. Sobre esas cenizas se formó la democracia más exitosa de la humanidad.
La democracia se basó en la defensa de la libertad y los derechos humanos, y condujo a décadas de paz y prosperidad.
Sin embargo, esta situación se ve amenazada por el auge del nacionalismo, el extremismo y el antisemitismo.
El superviviente Marian Turski alertó en la ceremonia de cómo el 'discurso del odio' puede resultar en 'conflicto armado'.
El orden internacional post-Segunda Guerra Mundial, basado en la democracia y el multilateralismo, se ve amenazado por las potencias no liberales.
Conclusión: Es crucial reafirmar la memoria de Auschwitz, un centro de horror convertido en un símbolo de fraternidad, en el siglo XXI.