En un Estado de derecho, solo cabe respetar las decisiones judiciales, y cualquier ataque a la justicia refleja un proyecto iliberal.
La derecha extremista europea ha criticado la inhabilitación de Marine Le Pen acusando como una maniobra para bloquear su acceso al Elíseo.
La condena ha creado una agitación política en Francia que se ha extendido a sus aliados radicales.
Diversos portavoces de la derecha populista se han unido en contra del fallo judicial, alegando que es un lawfare.
El mantra contra la supuesta interferencia judicial en el derecho del pueblo a elegir a sus representantes es peligroso y fomenta el autoritarismo.
Conclusión: Negar la independencia del poder judicial y despojarlo de su función democrática esencial es un riesgo a la estabilidad política y al respeto a la ley, y solo fomenta regímenes autoritarios.