Colocar a los ciudadanos en el centro de la gestión no debería estar en conflicto con políticas públicas eficaces y rigurosas, especialmente en áreas sensibles como la educación.
El conflicto en la Comunidad de Madrid demuestra los riesgos de un liderazgo excesivamente dogmático y alejado de los principios tradicionales del PP.
El proyecto fallido de la Ley de Universidades es un claro ejemplo de cómo el dogmatismo, además de una falta de conocimiento jurídico, puede conducir al fracaso.
El PP ha desaprovechado la oportunidad de usar su mayoría absoluta para iniciar reformas ambiciosas en la educación superior y la no universitaria.
El bloqueo de la ley y el conflicto con los rectores ha llevado a Ayuso a destituir a Viciana.
Conclusión: Tras problemas recientes, hay oportunidad para corregir el rumbo y centrarse en fortalecer la estabilidad de la educación, como lo ha demostrado la nueva consejera con su priorización de un nuevo sistema de financiación universitaria. Una gestión efectiva no debe ser relegada.