La ley de amnistía aprobada recientemente presenta una retórica dual, donde su presentación como acto de reconciliación tergiversa la realidad.
La amnistía, aunque exigida por Estados Unidos, es parcial y es usada por el régimen para su auto protección
Las exigencias internacionales al régimen no deberían disminuir, sino aumentar.
La amnistía es selectiva y posiblemente excluiría a cientos de los 700 presos políticos actuales.
Los exiliados están obligados a defendender sus casos ante los mismos tribunales que los persiguieron.
El sistema de persecución legal y sus jueces aún permanecen intactos.
Conclusión: Esta amnistía, aunque presenta una fachada de normalización, no desmonta la estructura autoritaria de Venezuela. La verdadera democratización exige garantías, desmantelamiento institucional y elecciones libres a todos los actores en igualdad de condiciones.