La concesión de semilibertad a Garikoitz Aspiazu Txeroki, ex líder del ETA, es un fuerte símbolo de la desnaturalización progresiva de la ejecución de penas terroristas.
El régimen 100.2, que muchos presos de ETA están utilizando, permite eludir requisitos legales de arrepentimiento y aclaraciones de crímenes sin resolver.
Esta concesión, decidida por el Departamento de Justicia vasco, intensifica el sentimiento de impunidad y agrava la percepción de impotencia entre las víctimas.
Casi un centenar de etarras están actualmente en semilibertad desde que el País Vasco tomó las riendas de las prisiones.
Conclusión: Esta situación pone en peligro la credibilidad del Estado de derecho y las víctimas deben recurrir a los tribunales. La derrota contundente de ETA solo será completa si su rehabilitación política y moral no se logra en la práctica.