Zapatero ha incrementado la sospecha sobre sus posibles irregularidades como lobbista tras su comparecencia en el Senado.
Zapatero admitió estar al tanto de que Julio Martínez trabajaba para Plus Ultra, mientras él cobraba de su sociedad por 'consultorías globales'.
El ex presidente se negó a revelar los destinatarios de sus informes 'orales', lo que aumenta la oscuridad sobre sus actividades.
No es normal que un ex presidente asesore a través de una sociedad sin empleados, opaca y cuyo principal destino de gasto era pagarle a él y a la empresa de sus hijas.
Se ha encontrado un contrato que prevé una comisión del 1% del rescate de Plus Ultra si las gestiones tenían éxito.
Zapatero se negó a calificar a Maduro como dictador y mostró simpatía hacia Bildu, algo incompatible con la dignidad institucional que se exige al ex jefe del Gobierno.
Conclusión: Las revelaciones de Zapatero y su falta de claridad sobre su actividad como lobbista generan serias dudas sobre su comportamiento ético, y plantean preguntas sobre su integridad y la viabilidad de su posición como ex líder del gobierno.