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Editorial: El Mundo

21 de agosto de 2026

  • El gobierno está intentando irresponsablemente involucrar al Rey Felipe VI en la crisis de Ceuta para desviar la atención de su mala gestión.
  • La sugerencia de que el Rey debía agradecer al Rey de Marruecos, supone un intento de instrumentalizar al jefe del Estado.
  • La dirección de la política exterior corresponde al Gobierno y requiere iniciativa y coordinación gubernamentales.
  • La coalición gubernamental presenta contradicciones, describiendo la situación como un 'ataque híbrido' mientras alaba la colaboración de Marruecos.
  • La diplomacia no significa la renuncia a defender los propios intereses.
  • El Gobierno está recurriendo demasiado a la capacidad simbólica de la Corona en los momentos de crisis.
  • Es inaceptable dar impresión de que el Rey ha incumplido alguna obligación.

Conclusión: La decisión del Gobierno de presionar al Rey para hablar agradeciendo a Marruecos, a pesar de las pruebas de su implicación en la crisis, provoca inestabilidad institucional y beneficia a los objetivos de Marruecos.