Los atentados del 11 de septiembre de 2001 provocaron un cambio significativo en EEUU y en el orden mundial.
La invulnerabilidad percibida de Washington se derrumbó, marcando una era de miedo e incertidumbre.
EEUU respondió con una transformación dramática de su política exterior y de su presencia militar.
El unilateralismo de la administración de George W. Bush rompió el vínculo atlántico y alimentó la polarización.
El 11-S aceleró el surgimiento de nuevas potencias que hoy constituyen una amenaza para el orden liberal.
Conclusión: El atentado del 11-S fue un evento transformador que no sólo marcó a EEUU y modificó su política exterior y seguridad, sino que también cambió el orden mundial y aceleró el surgimiento de nuevas potencias.