La guerra híbrida de Moscú contra Europa se vuelve más física, incorporando drones y amenazas contra infraestructuras cruciales.
El dron derribado sobre Lituania representa un aumento de la presión por parte de Putin.
La incursión se produce en el contexto de las elecciones rusas, en las que Putin busca proyectar fortaleza y legitimidad y desviar la atención del coste humano y económico de la guerra en Ucrania.
Hay preocupaciones de que Putin esté dispuesto a asumir mayores riesgos frente a Occidente, incluso atacar a un país miembro de la OTAN para probar su solidaridad.
El Báltico es el lugar ideal para provocar divisiones y probar los tiempos de respuesta del occidente.
La Unión Europea tiene la capacidad económica y tecnológica para disuadir a Moscú, pero necesita voluntad política y una inversión sólida en seguridad.
Conclusión: Las acciones provocadoras de Moscú están escalando, y la Unión Europea necesitará demostrar voluntad política y fortaleza para disuadir futuros intentos de agresión.