España tiene un déficit crónico de enfermeras, con alrededor de 100,000 menos que el promedio de los países europeos.
La formación insuficiente y el exilio laboral son dos factores que contribuyen a este déficit.
El diseño del sistema sanitario español también juega un rol, con una proporción menor de enfermeras a médicos en comparación con otros países europeos.
La falta de inversión en enfermería afecta la atención al paciente, con muchas enfermeras considerando que atienden a más personas de lo que es seguro.
Pese a las reticencias, el Ministerio de Sanidad parece darse cuenta del problema permitiendo a las enfermeras prescribir un mayor número de medicamentos.
Conclusión: Es imprescindible realizar esfuerzos para evitar descapitalizar y desmoralizar a las enfermeras, fundamentales para el buen funcionamiento del sistema sanitario público español. Este esfuerzo debería implicar una mejora de la remuneración para retener a profesionales altamente necesarios.