La violencia en Colombia ha crecido a un nivel alarmante, cuestionando las políticas de seguridad del Gobierno de Gustavo Petro.
Los enfrentamientos en la región del Catatumbo, frontera con Venezuela, amenazan a las comunidades locales y revelan la fuerza de los grupos criminales.
Los grupos armados han convertido la frontera en un campo de batalla y un refugio para el crimen organizado y el narcotráfico.
La incapacidad del Gobierno colombiano de controlar estas áreas y la inacción de Venezuela se critican fuertemente.
Los intentos de dialogar con los grupos armados no han tenido éxito, en lugar de eso, la violencia parece haber aumentado.
La política de seguridad de Petro necesita ser revisada para incluir medidas más contundentes contra el crimen organizado y desarrollar estrategias para las regiones más afectadas.
La comunidad internacional debería ejercer presión sobre Venezuela para asumir su responsabilidad en la zona fronteriza.
Conclusión: Si el Gobierno no actúa con urgencia frente a la creciente violencia, estará condenado a repetir errores pasados, perjudicando a los colombianos que merecen vivir en paz y seguridad.