Barcelona está experimentando un número alto de obras públicas en simultáneo, lo que causa una alteración en la circulación y provoca la sensación de una ciudad congestionada.
A pesar de la necesidad de realizar estas obras para mejorar la ciudad, la mayoría se retrasa en su terminación, lo cual sugiere un uso ineficiente de los recursos.
Los embotellamientos en la ciudad se han vuelto crónicos, especialmente en los lugares en donde las obras han estado en marcha durante años.
El alcalde Jaume Collboni ha solicitado paciencia a los ciudadanos pero se critica la falta de una mejor programación de las obras.
Conclusión: Mientras Barcelona necesita adaptarse a las demandas actuales y futuras, es importante que se realicen esfuerzos para minimizar las molestias a los ciudadanos y mejorar la eficiencia de las obras.