Se libra una guerra de tres años entre República Democrática del Congo (RDC) y Rwanda, desplazando cerca de un millón y medio de personas.
El conflicto se ha agravado tras la ruptura del cese al fuego y el fracaso de una mediación angoleña.
El papel de Rwanda en el conflicto ha sido confirmado por la ONU, sosteniendo que efectivamente controla y dirige el M23.
Rwanda controla gran parte de la explotación de minerales raros en el este de la RDC, apuntando a una posible expansión territorial.
La comunidad internacional, incluyendo Francia, ha condenado la ofensiva del M23, apoyada por fuerzas armadas ruandesas.
Ninguna solución al conflicto puede ser considerada si los Estados Unidos no presionan a Rwanda.
Conclusión: La situación representa un conflicto claro entre dos estados soberanos, marcado por la interferencia extranjera y la necesidad de intervención mundial.