El reciente Cumbre de Inteligencia Artificial (IA) intentsa establecer los fundamentos de la coordinación multilateral para regular esta nueva tecnología.
Aunque el deseo de una IA 'abierta', 'inclusiva' y 'ética' ha sido apoyado por muchos, la eficacia de este intento de gobernanza aún no es clara.
La IA tiene el potencial de ser peligrosamente energía-intensiva, manipuladora de opiniones, una amenaza para las libertades públicas y el mercado laboral, e incluso una herramienta de armamento.
El Reino Unido y los Estados Unidos, líderes en el campo de la IA, se negaron a firmar la declaración final de la cumbre, demostrando divergencias significativas en estas posturas.
La regulación de la IA no necesariamente limita la innovación y, de hecho, puede ser beneficiosa para prevenir prácticas monopólicas.
Se debe evitar la dependencia a un país en particular, como los Estados Unidos o China, en términos de desarrollo de la IA. Es cuestión de soberanía y de la concepción de la IA.
La Unión Europea (UE) y Francia han anunciado grandes inversiones en IA, aunque este enfoque puede no ser suficiente.
Conclusión: Mientras que la cumbre dibuja una alternativa útil, requiere una exploración adicional para apoyar la visión de la IA como una tecnología accesible, equitativa y segura.