La relación entre Europa y Estados Unidos es históricamente tensa y ha sido agravada por recientes circunstancias políticas y acontecimientos.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha provocado malestar con su discurso de extrema derecha apoyando al partido de extrema derecha AfD en Alemania.
La interferencia de Estados Unidos en las elecciones alemanas es criticada.
Preocupa la incertidumbre sobre el futuro de Ucrania y su agresor, Vladimir Putin, dada la aparente prisa del presidente de Estados Unidos por hacer las paces y alejarse de Europa.
Europa debe mantener su apoyo económico y militar a Ucrania para asegurar su posición de fuerza.
Se percibe una creciente toma de conciencia del insuficiente gasto en defensa y la necesidad de aumentar los presupuestos para este fin.
El riesgo de perder la protección de Estados Unidos puede tener devastadoras consecuencias para la unidad de Europa.
Conclusión: La seguridad de Europa ahora depende en gran medida de los propios europeos y su capacidad para mantener su cohesión. Esto implica un mayor enfoque en la inversión en defensa y la reducción de la dependencia de Estados Unidos.