El Consejo Constitucional, concebido en 1958 para proteger al ejecutivo contra intrusiones del parlamento, ahora juega un papel crucial como protector de derechos y libertades.
Por una sola voz, Richard Ferrand, nominado por Emmanuel Macron, es confirmado como presidente del Consejo Constitucional, lo cual debilita al presidente, dado su nivel actual de impopularidad.
Se debate la independencia y competencia de Ferrand, cuya candidatura estuvo a punto de ser bloqueada.
La última hora confirma que Ferrand permanecerá en el cargo a causa de la abstención de los miembros del Rassemblement National.
Se teme una influencia de la extrema derecha en decisiones futuras del Consejo Constitucional.
La confirmación de Ferrand se ve manchada de sospecha y politiquería.
Los problemas en la elección de Ferrand respaldan la necesidad de una reforma en el modo de nombramiento de los miembros del Consejo Constitucional.
Conclusión: El proceso reciente subraya la necesidad de mantener la independencia del Consejo Constitucional, a la vez de proteger la integridad de sus procedimientos de nominación para asegurar la salud democrática de Francia.