Se observa una creciente hostilidad hacia las agencias estatales dedicadas a la protección del medio ambiente o de la salud.
Las falsas informaciones que buscan desacreditar a estas agencias se están multiplicando en las redes sociales.
Las reformas propuestas amenazan la independencia de estas agencias de los poderes económicos.
Hay políticos que amplifican las exageraciones de los sindicatos agrícolas para desacreditar las regulaciones que estas agencias deben hacer cumplir.
El empuje hacia la desregulación, al estilo de Estados Unidos y Argentina, pone en peligro las protecciones ambientales
Conclusión: Jugar con las leyes para debilitar la protección del medio ambiente es un juego peligroso que mina los cimientos de nuestra democracia y amenaza nuestras instituciones.