Europa ha optado clarasmente por el lado de Ucrania tras el cambio de posición estadounidense con el regreso de Trump.
El aumento de la amenaza rusa ha llevado a los miembros europeos de la OTAN a aumentar sus gastos de defensa, con un objetivo del 3-3.5% de su PIB.
Los países más expuestos al riesgo están dispuestos a realizar sacrificios presupuestarios, mientras que algunos países, como Francia, con deudas públicas altas, buscan facilidades financieras europeas.
Alemania ha logrado progresos financieros significantes, liberando un 'bazooka' de fondos para la defensa.
Se ha propuesto la idea de un préstamo común gestionado por la Comisión Europea, similar al sistema que ayudó a Europa durante la crisis del Covid-19.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, quiere primero reembolsar el plan de recuperación post-Covid antes de considerar nuevas deudas.
Conclusión: El debate financiero en torno a la defensa europea ha comenzado, y requiere de lucidez y responsabilidad en la gestión financiera por parte de todos los países miembros para lograr la convivencia.