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Editorial: Le Monde

  • La Algérie se niega a readmitir a algunos de sus ciudadanos, delincuentes o inmigrantes ilegales, expulsados de Francia creando un conflicto diplomático entre los dos países.
  • El primer ministro francés, François Bayrou, amenaza con desmantelar un acuerdo bilateral de 1968 sobre la inmigración argelina en Francia, un texto que la derecha y la extrema derecha presentan como un emblema de la supuesta generosidad francesa hacia Argelia.
  • Sin embargo, este acuerdo ha tenido poco impacto real y no justifica un régimen especial para los argelinos hoy en día.
  • El presente gobierno francés no ha adoptado una postura coherente ni un método adecuado de cara a negociar o repensar este acuerdo.
  • La agresión verbal de París y la falta de unidad dentro del gobierno sobre esta cuestión beneficia al gobierno autoritario de Argelia.
  • Esta situación también alimenta el nacionalismo argelino, poniendo en una posición dificil tanto a los argelinos que viven en Francia como a los franceses de origen argelino.

Conclusión: El gobierno francés, que pretende controlar el flujo de inmigrantes y facilitar las expulsiones de argelinos, debe adoptar una estrategia coherente y ordenada respecto a Argelia. De lo contrario, estos problemas continuarán alimentando el debate político sin ningún resultado concreto, aparte de alimentar la extrema derecha.