El acuerdo de cese al fuego en Gaza es resultado de los intentos persistentes de la administración de Biden, mediadores de Egipto y Qatar, y un impulso final de Donald Trump.
El acuerdo tiene tres fases, pero solo se describe con detalle la primera. Esta implica un intercambio de rehenes y prisioneros, intro de ayuda a la región y el inicio de retiro de las tropas israelíes.
La pregunta clave de quién administrará Gaza tras el cese al fuego sigue sin resolverse.
Ni el extremo derechista israelí ni Hamas están entusiasmados con el acuerdo.
Dependiendo de cómo se administre el cese al fuego, este podría acelerar el fin del gobierno de Benjamín Netanyahu, permitiendo un nuevo comienzo con un liderazgo más moderado.
Conclusión: El cese al fuego en Gaza es frágil y lleno de incertidumbres, pero ofrece una oportunidad para la paz y la reconstrucción. Su éxito depende en gran medida de la contención internacional, especialmente de la administración de Trump.