El equilibrio de poder entre las ramas del gobierno estadounidense, establecido por la Constitución, parece más vulnerable que en generaciones anteriores.
El Presidente Trump está intentando expandir su autoridad más allá de los límites de la ley, reduciendo la habilidad de las otras ramas para controlar sus excesos.
Actualmente, Trump y sus asociados están sometiendo a prueba a la Constitución y al país en una magnitud no vista desde la Guerra Civil.
Los actos de Trump comprenden la violación de múltiples leyes federales y el abuso de los poderes presidenciales de modos que debilitan el orden constitucional.
La mayoría de los encargados del control, como el Congreso y los líderes Republicanos, no están tomando acción para limitar el poder de Trump.
El único organismo que está controlando activamente los excesos de esta presidencia expansiva son las cortes federales.
La negativa a obedecer un fallo de la Corte Suprema sería el momento en el que el orden constitucional de América fallaría completamente.
Conclusión: Aun cuando no se ha llegado a una crisis constitucional completa, la necesidad de mantener el balance de poder y el estado de derecho es crítico para la continuidad de la democracia estadounidense.