La inestabilidad política y la crisis institucional en España dañan la economía y exigen reformas ambiciosas y sostenibles.
El Banco de España revela que estos problemas representan un coste de oportunidad para el crecimiento a largo plazo.
La tensión precipitada por el intento de dimisión del presidente Sánchez ha enfatizado la incertidumbre y ha perjudicado la imagen internacional de España.
El PIB español creció un 0,7% en el primer trimestre, reflejando una resistencia económica sorprendente.
El incremento de la inversión, aunque continuamente inferior a los niveles previos a la pandemia, indica cierto nivel de confianza empresarial.
La presión fiscal del gobierno a través del IRPF castigará a la clase media.
La reforma pendiente de la vivienda y las pensiones es esencial para garantizar el futuro próspero de España.
Conclusión: Es fundamental para España abordar la inestabilidad política, la crisis institucional y la presión fiscal con consenso y decisión para propiciar reformas a largo plazo y no perder oportunidades de crecimiento futuro.