La integración de Euskadi en la Federación Internacional de Pelota Vasca podría permitirle competir como un país independiente, estableciendo un precedente preocupante.
Esta decisión fue tomada de manera poco transparente y parece ser una concesión del Gobierno al PNV.
La Federación Española de Pelota perdió su derecho a voto debido a una sanción a su presidente, y la inclusión del País Vasco no estaba en la agenda de la Asamblea.
Podría surgir la inusual situación de un enfrentamiento entre las selecciones vasca y española.
El deporte se considera un escenario ideal para las ambiciones del separatismo, buscando un reconocimiento internacional y la dominación de espacios públicos.
El Consejo Superior de Deportes (CSD) deberá tener en cuenta la cuestión del trasfondo político y decidir sobre la viabilidad de una selección vasca.
Conclusión: Esta es una situación delicada que trasciende el mundo deportivo, con implicaciones significativas para la política española y la aspiración de los separatistas vascos. Este asunto requiere un análisis y decisión cuidadosa por parte del CSD y el Gobierno español.