La jura de Donald Trump marca el inicio de una era de incertidumbre en EEUU con poderes casi absolutos.
Esta era se caracteriza por un nuevo orden mundial basado en el repliegue nacional, la ley del más fuerte y la competencia unilateral por los recursos.
La gestión de las relaciones internacionales estará basada en alianzas transaccionales en lugar de multilateralismo.
Las amenazas contra socios europeos y posible uso de fuerza para ocupar Groenlandia demuestran el carácter condicional de estas alianzas.
El impacto geopolítico de Trump ya es palpable, ejemplificado por el alto el fuego en Gaza y el declive iraní en Oriente Próximo.
Conclusión: Se espera que la lógica empresarial aplicada a la diplomacia resulte en pragmatismo y capacidad negociadora, evitando una guerra comercial perjudicial para el interés global.