La acumulación de evidencias contra el fiscal general es abrumadora, indicando su probable juicio.
El informe de la UCO muestra que Álvaro García Ortiz borró pruebas masivamente, primero su WhatsApp y luego su cuenta de Google.
Estos actos contrastan con las declaraciones de García Ortiz cuando se le preguntó sobre el cambio de móvil.
La defensa de García Ortiz y las luchas de los medios de comunicación afines al Gobierno para ocultar la evidencia muestran un claro sesgo político.
Conclusión: Este asunto pinta un cuadro inquietante de un alto funcionario actuando de manera indebida, con la posible complicidad o al menos protección de las fuerzas políticas aliadas.