La campaña de la declaración del IRPF evidencia el castigo a las rentas medias debido a la negativa del Gobierno a adaptar el impuesto a la inflación.
La clase media soportó el 61.3% del golpe fiscal entre 2021 y 2024.
Un alza encubierta del impuesto por no adaptarlo a los precios y salarios incrementa la presión fiscal.
La falta de indexación del IRPF y el aumento del IVA elevan aún más la presión fiscal sobre las clases medias.
La decisión de no deflactar el IRPF es una reforma fiscal no reconocida ni aprobada.
Conclusión: En resultado, la negativa a adaptar el IRPF a la inflación crea un impuesto silencioso que carga la factura a las rentas medias, aumentando la presión fiscal sobre ellas.