José Antonio Kast logró una victoria aplastante en Chile, evidenciando un giro hacia la derecha en América Latina.
Su prominencia se debe al voto de castigo de Gabriel Boric, quien no logró cumplir sus promesas de transformación radical, debido a la parálisis política, la inflación y la inseguridad.
Aunque Kast ha alabado la economía de la dictadura de Pinochet, en su discurso electoral se desvió de las controversias y se centró en las preocupaciones cotidianas de los chilenos, como el costo de vida, la inmigración y el crimen.
Aunque alertó sobre tiempos difíciles, Kast intentó moderarse, reconociendo a sus predecesores de centro izquierda y evitando una retórica extremista.
La victoria de Kast también implica una alianza renovada con Donald Trump y un fortalecimiento de la posición de EE.UU. en relación con China.
Conclusión: José Antonio Kast tiene el desafío de gobernar para todos los chilenos, respetando la ley y evitando la polarización y las propuestas radicalmente alarmantes, que solo erosionan la democracia y la convivencia.