Pedro Sánchez encara un año difícil con numerosos problemas judiciales.
El presidente ha optado por atrincherarse en el Ejecutivo sin el respaldo de las Cámaras.
Los frentes políticos y legales que rodean a Sánchez incluyen causas penales que afectan a su entorno, su partido y su familia.
Las urgencias procesales del presidente están condicionando la vida política.
En lugar de implementar reformas necesarias, el gobierno está centrado en resistir.
España lleva medio mandato sin presupuestos, paralizada e incapaz de aprovechar un ciclo económico favorable.
El Banco de España advierte que si no se actúa ahora, se tendrán que hacer ajustes más dolorosos en el futuro.
Conclusión: La democracia española no puede reducirse al instinto de autodefensa de Sánchez. Si Sánchez ha decidido gobernar para sí mismo, será España quien pague el precio.