El fracaso en la reforma de la Ley del Suelo representa una nueva oportunidad perdida para acelerar la construcción y facilitar el acceso a la vivienda.
El rechazo a la propuesta expone la debilidad del Gobierno y amplía su fractura interna.
El resultado de esta falta de voluntad política para negociar una reforma de consenso provoca parálisis en la aprobación de planes urbanísticos.
El Partido Popular defiende un plan alternativo con propuestas como una 'ventanilla única', apuntando a la eficiencia.
Las fuentes inmobiliarias critican las reformas propuestas por el Gobierno, alegando que podrían generar inseguridad jurídica.
La incapacidad del Gobierno para dar una proporcionar una solución a la emergencia habitacional muestra la fragilidad de un Gobierno atado a las demandas de sus socios.
Conclusión: La gravedad de la crisis exige que el Gobierno presente una reforma de consenso al principal partido de la oposición, por lo que esto representa otra oportunidad perdida.