La industria del automóvil en Europa se enfrenta a un gran desafío debido a las transformaciones geopolíticas y del propio sector.
El transporte debe descarbonizarse e inclinarse hacia motores electricos para mantener el equilibrio económico global.
La UE, con su automóvil empleando a 13 millones de personas y aportando el 13% del PIB, tiene mucho en juego.
España es uno de los países con un sector automovilístico fuerte, respaldado por compañías como Volkswagen.
La transición eléctrica debe equilibrar sostenibilidad y productividad para que la industria compita a nivel global.
El Grupo Volkswagen requiere normas que impulsen la innovación y aumenten la competitividad.
La UE recauda 400,000 millones de euros anuales del sector automovilístico, parte integral de su cultura y tejido productivo.
Conclusión: La modificación de los objetivos de descarbonización para 2035 en Bruselas son un paso en la buena dirección para la industria del automóvil y la soberanía industrial de Europa.