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Editorial: El Mundo

30 de enero de 2026

  • España cerró 2025 con un crecimiento del PIB del 2,8%, uno de los más altos de la Eurozona.
  • La productividad por ocupado cayó un 0,3% el pasado año, indicando una debilidad estructural en la economía.
  • Hay un crecimiento extensivo basado en más empleo, gasto y consumo en lugar de en mayor valor añadido.
  • Las rentas salariales crecen y ayudan a amortiguar la inflación, pero sin un respaldo productivo suficiente su sostenibilidad queda en entredicho.
  • La demanda interna explica la mayor parte del crecimiento, mientras el sector exterior deja de aportar y la inversión pierde impulso.

Conclusión: Una economía que se expande apoyada en el consumo pero sin toda la mejora necesaria de su capacidad estructural es frágil, y esto es lo que esconden los datos macroeconómicos de España.