Las polémicas de Pedro Sánchez con Elon Musk y Pável Dúrov son controversias estériles que no resuelven los problemas reales de las nuevas tecnologías.
El anuncio de prohibir las redes sociales a menores de 16 años plantea desafíos técnicos importantes y puede contravenir la normativa europea.
El exceso de poder de Musk y Dúrov para influir en la opinión pública es preocupante.
Se requiere un consenso científico sobre los efectos de la tecnología en menores antes de implementar medidas.
Varias investigaciones están en curso contra la red de Musk por presuntos delitos, desde manipulación de algoritmos hasta complicidad en la difusión de pornografía infantil.
El Gobierno intenta desviar la atención de problemas en los que tiene responsabilidad directa.
Europa está atrasada en términos de tecnología en comparación con Estados Unidos y China, reduciendo la competitividad.
Conclusión: Es necesario proteger a los menores y evitar que las redes se conviertan en una herramienta contra los valores occidentales, requiriendo un enfoque riguroso y la capacidad de acuerdo, en lugar de simplemente demonizar la tecnología.