La autorización de EE. UU. para comprar petróleo ruso puede fortalecer la ofensiva de Putin contra Ucrania.
La decisión de Trump introduce una política incoherente y divisiva en la presión económica sobre Moscú.
Las sanciones energéticas son vitales para limitar la capacidad financiera del Gobierno ruso.
Rusia ha ganado unos 150 millones de dólares diarios adicionales por la venta de petróleo desde el inicio del conflicto.
La unidad del frente occidental en apoyo a Kiev se está debilitando.
Conclusión: La presión económica sobre Rusia sólo puede funcionar si es sostenida, coordinada y creíble. Cualquier relajación en esta presión solo beneficiará al Kremlin y podría prolongar el conflicto.