El discurso de Donald Trump sobre la guerra de Irán no ha aportado claridad ni una hoja de ruta para su fin.
La falta de un calendario, objetivos claros y condiciones verificables agrava la incertidumbre global.
La errática combinación de proclamaciones de victoria y amenazas incrementa el temor a una escalada militar.
La intervención de Trump ha sido inconsistente y su promesa de ataques masivos es confusa dada la supuesta neutralización de Teherán.
La incertidumbre en los mercados y la percepción de riesgo aumentan con cada intervención pública que no establece un final para el conflicto.
Conclusión: La guerra se ha convertido en un factor de riesgo global debido a la falta de objetivos consistente por parte de Trump y a sus señales contradictorias.