La guerra en Irán está afectando económicamente a las familias españolas en un momento de reducido ahorro y mayor recurrencia al crédito.
El 80% de los españoles ya siente el impacto de la crisis en Oriente Próximo y el 86% anticipa efectos negativos para España.
El crédito está reemplazando al ahorro para financiar necesidades básicas, lo que aumenta la fragilidad económica.
El conflicto iraní intensifica la presión sobre los precios de la energía, e indirectamente, sobre el transporte y la alimentación.
Existe un rechazo social hacia el conflicto, con siete de cada diez españoles considerando que la guerra en Irán no está justificada.
Conclusión: La economía española puede crecer macroeconómicamente, pero lo hace en una base interna cada vez más debilitada. El descuido de esta brecha podría aumentar las consecuencias de una guerra sin un plan claro de salida.