El Gobierno está preparando una reforma de la prestación por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave (CUME), creando preocupación entre las 18.000 familias que dependen de esta ayuda.
La reforma complicaría los trámites para mantener algunas de las prestaciones y podría excluir a algunas familias que dependen de esta asistencia.
Los nuevos criterios se basan únicamente en aspectos clínicos, sin tener en cuenta la realidad diaria de los niños que necesitan cuidado constante debido a enfermedades neurológicas y psiquiátricas o trastornos de comportamiento.
La evaluación sería derivada a médicos especialistas, alejándola de la Atención Primaria que mantiene un contacto más cercano con las familias.
El borrador está aún abierto, por lo que aún puede corregirse, y su objetivo es ampliar la protección a los beneficiarios.
Conclusión: Es crucial que la reforma garantice que las prestaciones lleguen a quienes realmente las necesitan y mantenga la simplicidad en los trámites para las familias en situación de vulnerabilidad, teniendo en cuenta su realidad diaria más allá del aspecto clínico de las enfermedades.