Pedro Sánchez firmó un compromiso para aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB para 2035, mientras rebajó la cifra de España al 2.1%.
A pesar de las críticas públicas de Donald Trump, Sánchez no enfrentó repercusiones de los aliados de la OTAN en reuniones privadas.
Sánchez es acusado de jugar un doble juego, presentándose internamente como opositor a más inversión en defensa mientras ante la OTAN presume un aumento en el gasto.
El gobierno de Sánchez ha estado aumentando el gasto en seguridad sin una fiscalización del Congreso o conocimiento por parte de la ciudadanía.
Conclusión: Sánchez está manejando la posición de España en términos de defensa y seguridad siguiendo su conveniencia personal, balanceando una imagen pública de oposición al gasto militar con un incremento en la inversión detrás de escena.