La entrada de alrededor de 60.000 personas en Ceuta en pocas horas ha creado una situación crítica en la frontera de España con la Unión Europea.
Esta situación ha generado reacciones negativas internas y externas, incluyendo la suspensión del acuerdo Schengen por parte de Italia.
La falta de una acción rápida por parte del gobierno español alimenta dudas sobre la capacidad de España para controlar sus fronteras.
Marruecos parece haber permitido inicialmente la entrada de estas personas como una demostración de su poder sobre España.
El presidente Sánchez evitó mencionar a Marruecos directamente, lo que pone en duda su claridad en el tratamiento de esta crisis.
El trato de la crisis demuestra que la estabilidad de Ceuta y Melilla depende de decisiones fuera del control español.
Conclusión: España necesita una profunda revisión de su estrategia en la frontera sur, una relación verificable con Marruecos y reformas legales que eviten lagunas jurisdiccionales, en vista de defender su soberanía, su seguridad y su credibilidad en términos internacionales.