Las discrepancias entre los ministerios de Defensa e Interior retratan un gobierno que no supo gestionar la crisis de seguridad en Ceuta.
Robles revela que se advirtió sobre la avalancha de migrantes en Ceuta previa a su realización, refutando la versión de Grande-Marlaska.
El fallo en la movilización de recursos suficientes en la frontera el 30 de julio indica un mal manejo por parte del Ministerio del Interior.
El cruce de reproches entre los ministerios encargados de la seguridad nacional es profundamente preocupante.
Robles se comportó con profesión, empatizando con la ciudadanía de Ceuta y confirmando la españolidad de Ceuta y Melilla.
El gobierno está buscando endurecer la legislación migratoria a través de una nueva Ley de Asilo y una reforma de la Ley de Extranjería.
Conclusión: La crisis en Ceuta y Melilla exige un liderazgo, diplomacia y determinación en defender la soberanía nacional. No hacerlo es una falla que perjudica el interés general.