El triunfo de AfD en Sajonia-Anhalt coloca a la extrema derecha alemana en posición de gobernar un estado por primera vez desde la II Guerra Mundial.
Esta victoria se ve como sintoma de fracaso de los partidos tradicionales para responder a las inquietudes económicas y sociales de Europa.
La AfD ha capitalizado las preocupaciones sobre inmigración, pérdida de poder adquisitivo, globalización, competitividad industrial, y la sensación de pérdida de control.
El éxito de AfD demuestra que aislar a estas formaciones políticas no las debilita, sino que refuerza a sus adversarios.
AfD apoya un acercamiento a Moscú, desafia el apoyo a Ucrania y cuestiona elementos clave del consenso estratégico alemán.
Sajonia-Anhalt es una advertencia para toda Europa, incluyendo la creciente ultraderecha en España.
Conclusión: Si los partidos tradicionales no responden a las inquietudes materiales y culturales de sus sociedades, la extrema derecha seguirá capitalizando esas preocupaciones en votos.