Emergen divisiones políticas en Suecia que reflejan las de Europa, con tres escaños separando a los socialdemócratas y conservadores.
Los temas divisores incluyen inmigración, seguridad, el futuro del Estado del bienestar y los partidos radicales.
La socialdemocracia puede volver al gobierno adoptando algunas posturas políticas de la derecha.
Andersson defiende la inmigración restrictiva y medidas duras contra el crimen organizado.
La izquierda nórdica cree que preservar el Estado del bienestar implica enfrentar los problemas de integración, seguridad y cohesión social.
De ganar, Andersson liderará una frágil alianza de socialdemócratas, verdes, liberales e izquierdistas.
Conclusión: A pesar de lograr una victoria, gobernar será una gran desafío para Andersson, teniendo en cuenta la necesidad de controlar las fronteras y de preservar el modelo europeo de derechos y libertades.