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Editorial: El Mundo

  • Exigir a propietarios que tributen por rentas de alquiler no cobradas es cada vez menos defendible.
  • Muchos propietarios son arrendadores pequeños, un sobrecoste fiscal adicional puede resultar duro en un entorno de mayor riesgo de impago.
  • Datos apuntan un aumento de la morosidad y de delitos relacionados con la ocupación ilegal.
  • El mercado actual tiene una alta probabilidad de no cobro.
  • Tributar por ingresos no percibidos supone un sobrecoste sobre el riesgo.
  • La seguridad jurídica está erosionándose debido a la dificultad de cobrar y al requerimiento de tributar.
  • Esto está desincentivando la oferta y causando un aumento de los precios.
  • Algunos propietarios están elevando sus precios, retirando sus viviendas del alquiler o vendiendo viviendas ocupadas.

Conclusión: Para corregir esta situación, es necesario vincular la tributación a la percepción efectiva de la renta y acelerar los mecanismos de resolución de conflictos.