El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua acelera su deriva autoritaria.
Una nueva reforma constitucional consolida su poder, formaliza el cargo de 'copresidenta' y elimina la separación de poderes.
La oposición ha sido eliminada y Nicaragua se ha convertido en un sistema de partido único.
Se ha implementado una represión de voces críticas que ha llevado al exilio y destierro de varios líderes influyentes.
El régimen ha rechazado intentos de mediación, considerándolos una injerencia extranjera.
El presidente de EE.UU., Joe Biden, iniciará una investigación de las violaciones de derechos humanos y laborales en Nicaragua.
Ortega busca consolidar relaciones con China ante posibles sanciones económicas estadounidenses.
Conclusión: Ortega y Murillo se enfrentan a una opción democrática de iniciar un proceso de transición o ser recordados como sucesores del dictador Anastasio Somoza.