El hiperconsumismo de ropa barata y la ineficacia en su reciclaje tienen un alto coste social y ambiental.
Mucha de la ropa desechada en España termina en distintos países, generando una gran huella de carbono.
La UE generó 6,94 millones de toneladas de desechos textiles en 2022, solo el 15% de los cuales fue reciclado.
Europa exporta ropa usada a terceros países, contribuyendo al problema de los vertederos y la explotación laboral.
La concienciación de los consumidores de la importancia del reciclaje es vital, pero necesita la implementación de políticas públicas adecuadas.
Un acuerdo reciente ampliará la responsabilidad de las empresas sobre todo el ciclo de vida de sus productos, incluyendo la gestión de los desechos.
Conclusión: Es necesario el desarrollo de políticas más eficientes de gestión de residuos textiles, incluyendo la responsabilidad de las empresas y la separación de residuos por parte de los ayuntamientos, para reducir el impacto ambiental y social de la industria de la moda.