La UE continúa tomando medidas que parecen contradecir los valores que afirma defender, convirtiéndose en un lugar más hostil para migrantes y refugiados.
La Comisión Europea ha respaldado la posibilidad de que los Estados miembros envíen a los solicitantes de asilo que han sido rechazados a campos de internamiento en terceros países.
Las familias y los menores no acompañados están excluidos de esta normativa.
La política de campos de deportación extracomunitarios propuesta por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha sido rechazada en tres ocasiones en Italia.
El verdadero problema migratorio de Europa radica en haber permitido que sean los populistas quienes dicten la agenda y propongan soluciones insostenibles
Conclusión: El endurecimiento de las políticas migratorias de la UE plantea un desafío definitivo a los valores que la organización afirma representar, con una creciente influencia de actores políticos populistas y de extrema derecha.