La estrategia de Trump para poner fin a la guerra en Ucrania muestra que Europa no puede confiar en la relación transatlántica con Estados Unidos para su seguridad.
Trump ha desprestigiado a los aliados europeos y, lo que es peor, a Ucrania.
La UE no debe depender de los EE. UU. para su defensa ni someterse automáticamente a sus cambios políticos.
La UE necesita un plan propio con urgencia, y no puede permitir que las decisiones sean saboteadas por gobiernos iliberales.
Es esencial reconocer y atender el gran daño humanitario causado por la agresión rusa en Ucrania.
Europa debe apoyar plenamente a Ucrania y reconocer su soberanía.
Europa no puede tolerar la mutilación territorial de un país soberano.
Rusia no tiene intención de detener la guerra, y se necesita una respuesta unificada y coordinada en Europa.
Conclusión: Europa necesita desarrollar su independencia con respecto a la política estadounidense, reforzar su unidad y tomar medidas sólidas y coordinadas para apoyar a Ucrania frente a la agresión rusa.