Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, ha expresado su deseo de expandir el territorio de Estados Unidos, incluyendo el uso de fuerza militar y presión económica.
Propuso anexar Groenlandia y recuperar el control del canal de Panamá, además de presionar a Canadá a convertirse en el estado 51 de Estados Unidos.
A nivel internacional, crece la preocupación sobre las acciones que Trump pueda tomar una vez asuma la presidencia.
La respuesta de la Unión Europea ha sido diplomática, recordando la importancia del respeto a la soberanía de los estados.
Trump ya se ha centrado anteriormente en Groenlandia, debido a su importancia geoestratégica y sus ricos depósitos de tierras raras.
Su enfoque expansionista causó indignación en Dinamarca, la soberana de Groenlandia, en Francia y Alemania.
Se sugiere que la UE debe tomar una postura sobre el asunto, prepararse para una posible guerra comercial y responder a las injerencias de Trump.
Conclusión: La presidencia de Trump amenaza con cambiar radicalmente las relaciones internacionales, en particular con Europa. Su postura expansionista e imperialista obliga a la UE a reevaluar su autonomía estratégica y prepararse para posibles conflictos comerciales y violaciones de la soberanía de los estados.