El ciclón Chido ha devastado Mayotte, causando al menos 39 muertes y 5,600 heridos.
El Primer Ministro François Bayrou, junto a cinco miembros de su gobierno, intenta apaciguar el resentimiento de la población que vive en condiciones precarias tras el desastre.
Bayrou se compromete a reconstruir Mayotte en dos años, buscando contruir un futuro diferente con apoyo de los políticos.
Se está organizando un plan de emergencia y se busca financiación, incluyendo fondos europeos.
El primer ministro reconoce la magnitud de la inmigración irregular como un problema. El censo de la población es incierto, y esto dificulta planificar la reconstrucción.
Controlar la migración es un gran desafío para el éxito de la reconstrucción, pero no hay consenso sobre cómo abordarlo.
Se cuestiona el derecho de suelo en Mayotte, lo cual podría causar tensiones políticas.
Conclusión: La gestión de la crisis en Mayotte refleja los desafíos políticos, sociales y logísticos que enfrenta el gobierno de Bayrou, destacando su vulnerabilidad política y la necesidad de políticas eficaces para la migración y la reconstrucción.