El asesinato de los periodistas y dibujantes de Charlie Hebdo marcó un hito en la historia de las libertades públicas en Francia, revelando que se puede matar por fanatismo religioso en el siglo XXI.
La brecha de opinión sobre el tema de la laicidad se ha acrecentado, especialmente en la izquierda, donde se considera un principio fundacional.
Se destaca el debilitamiento de la anterior defensa vigorosa de la laicidad por parte de Jean-Luc Mélenchon, para ganarse a los jóvenes y a los musulmanes mediante un discurso que denuncia la 'islamofobía'.
El abandono del concepto de laicidad plantea un problema grave para la izquierda, por su cinismo y el riesgo de abandonar los valores universalistas que conforman nuestra convivencia.
Es necesario recordar y defender los fundamentos del principio laico, que asegura la libertad de creer o no creer.
Conclusión: La prioridad debería ser presentar la laicidad como una garantía de libertad individual de seleccionar nuestras propias identidades sin presión, en lugar de pintarla como una fuente de discriminación.