El nuevo presidente de transición, Ahmed Al-Charaa, se enfrenta a ataques de fieles al antiguo régimen de Bashar Al-Assad.
La violencia y las represalias de ambos lados amenazan con desestabilizar el país.
Al-Charaa enfrenta su primera prueba importante, prometiendo encontrar y castigar a los responsables de la violencia.
Un acuerdo prometedor entre Al-Charaa y el líder kurdo Mazloum Abdi puede evitar una fragmentación del país.
La capacidad de Al-Charaa para maniobrar pacíficamente este entorno político inestable, y la decisión sobre si se mantendrán o levantarán las sanciones internacionales son cuestiones inciertas.
Conclusión: Afrontar estos desafíos será crucial para el éxito de la transición y la estabilidad futura de Siria, y la falta de progreso en la mejora de la situación podría alimentar la violencia y el sufrimiento continuos.